Wednesday, May 4, 2022

“Monstruo capitalista” o transformación sin crítica.

Seguido discuto con mis compañerxs de clase sobre el uso de los términos "Capitalismo" y “Neoliberalismo”, así, con mayúscula. Estos están sobre explotados al grado que han quedado desprovistos de un significado real o útil. Me refiero al uso coloquial de estos, donde salen a relucir como explicación (o más bien resignación) final de las adversidades e injusticias que vivimos en nuestra sociedad. Frases como "el neoliberalismo cambió el sistema educativo", "somos esclavos del capitalismo", "el capitalismo provocó el calentamiento global", etc. ¿Qué sigue después de estos enunciados? ¿Hay una solución, o una propuesta? ¿Se profundiza sobre a qué nos referimos por capitalismo y neoliberalismo? o ¿Detenemos el análisis (cómodamente) en el sistema socioeconómico? 

Usar estos términos como desenlace o explicación final, no sólo los reafirma, sino que deja una sensación de incertidumbre, de impotencia, de neutralización de la posibilidad. El insistente uso de estos conceptos parece estar asociado a cierto vicio dicotómico, una especie de negación de la era postideológica. Estas abstracciones conceptuales pretenden hacer referencia a la estructura de la civilización humana moderna. Hablar de estructuras constituye el primer paso para abordar la complejidad de la realidad que vivimos (resistiendo a la tentación de usar la palabra neoliberalismo).  Estructuras como un librero, una alacena, una construcción arquitectónica, pueden explicarse en términos de sus materiales, geometrías y usos. Me refiero a otras estructuras, las que no se reducen solamente a la materia o la función que estas cumplen. 

Estas describen cómo están organizados los elementos de un sistema, así como las relaciones y dinamismos entre estos. Al plasmarlas por escrito, estas estructuras se visibilizan, como las políticas públicas y constituciones, organigramas o partituras, por mencionar algunas. Estas requieren de actores materiales, pero su funcionamiento no es tan fácil de evidenciar (cómo cuando observamos un objeto y lo identificamos de inmediato haciendo uso de la geometría). La filosofía nos puede ayudar a entender estas estructuras. El filósofo francés Gilles Deleuze da cuenta de estas, proponiendo una interesante categoría ontológica llamada "virtualidad". No se refiere a la realidad virtual que encontramos en las tan familiares simulaciones digitales, sino a una virtualidad real, que es un componente vital del mundo objetivo. La realidad, de esto que llamamos lo virtual, es precisamente estructura. Con esto Deleuze nos recuerda que hay que evitar dar a los elementos y relaciones que forman una estructura una "identidad"/"personalidad" que no tienen. Mejor sería enfocarnos en extraer de estos elementos y relaciones, una realidad que sí tienen.  

No es sólo una cuestión purista del uso del lenguaje y de los conceptos, cual capricho de un filólogo. Se trata de estudiar dichas estructuras, dirigir la atención a estas, no sólo en qué hacen mal o bien, sino en cómo funcionan. En los detalles de su funcionamiento, podemos encontrar pistas que nos guíen a nuevos cuestionamientos, a develar los supuestos "hilos del sistema". El concepto es para la filosofía, lo que el motor es para un automóvil. Ser crítico de los conceptos es lo que permite movernos en el mundo de la filosofía. Además de ser un deleite para la mente, esto nos permite entender cómo opera la máquina sociotécnica (sólo por usar una mejor abstracción que la de neoliberalismo). La estructura del sistema educativo, por ejemplo, no sólo se reduce a sus actores (el cognitariado, en palabras de Franco Berardi), pues estos parecen no ser dueños de sus proyectos y agendas, en la mayoría de los casos. No es que el neoliberalismo decide abandonar la filosofía, eliminando a la ética, la lógica, la estética y la historia de la filosofía en sus planes escolares, es más complejo que eso; involucra hablar de servidores públicos, políticas educativas basadas en conceptos sacros, no criticables, como “progreso”, “bienestar” y “desarrollo”. La filosofía prioriza el pensar, el diálogo y la crítica, algo imprescindible (y no sólo labor de unxs cuantxs) en los tiempos que atravesamos para entender y cambiar lo complejo, lo que no se ve a simple vista. La filosofía nos ayuda a retomar nuestra participación política, haciendo mejores preguntas y construyendo mejores conceptos. Renunciar a esto, significa que alguien más nos dicte la agenda, significa quitar al pueblo su capacidad de decidir de manera crítica.

 

 


Monday, November 29, 2021

¿En que piensas cuando escribes?

Trasladar a palabras la película de la mente.
Seguir las normas de puntuación. 
Proyectarme como alguien que no soy.
En mostrar mi verdadero yo.
En disociarme.
En engañar. 
En comunicar. 
En respaldar lo que quiero ser.
¿No pienso, sólo escribo?
Disque escribo, medio pienso.
Leo lo que escribo y pienso que tengo dislexia. 
¿Letra de molde o Arial 12?
La presión del lápiz contra los dedos
La sensibilidad de las yemas de los dedos en el teclado.
El grasiento espejo negro. 
Pienso en cómo luzco cuando escribo.
Observo con orgullo al yo escribano. 
Ese que escribe y bebe café. 
Con el cigarrillo pendiendo de los labios entre abiertos.
"L'écrivain"
En la hoja que se rompe y se mancha, 
en el archivo que se olvida en la amplia nube.
Donde sea, hoy, todos escriben.
Publica el trabajador, publica el diputado.
Se queja el pueblo twitero
contesta nuestro youtuber favorito cada mañana.
Le cuento a facebook como me siento,
a este no le importa.
Lo hago para mí, 
pero espero ansioso por las reacciones. 
Me siento inspirado por una película, 
canción, podcast, youtuber, evento, suceso, lectura.
Escribo, publico, 
expreso mi opinión a mis cientos, 
miles de "amigos".
¿Follower o Amigo? 
Para facebook da igual, 
para los usuarios no está muy clara la división. 
Escribo lo que pienso que "debería ser",
imperativamente.
No como el categórico de Kant, 
"no más cuando me conviene". 
Escribo y me leen, me "disque" leen. 
Me desahogué, discutí, me expresé, denuncié,
me "revelé contra lo establecido".
Escribí y ejercí mi libertad de expresión, 
aunque haya censurado a alguien en el intento. 
Comentarios anacrónicos, pues todo ya fue. 
Reinterpreto lecturas y contenidos audiovisuales. 
Comento, celebro, felicito, difamo, insulto,
cancelo, solicito, halago, hostigo, acoso.
¿Reconozco?
Escribo y escribo.
Se exhorta a leer pero no a escribir,
está implícito que todxs escribimos. 
Si todo lo que escribimos está mal, entonces
¿Qué deberíamos escribir? 
¿Novelas, poemas, fábulas, mitos, normas,
cuentos, manifiestos, twits, aforismos, chistes?
Escribo, no se exactamente por qué , pero escribo.
Inspiro a alguien, le hago sentir bonito, 
lo hago encabronar, le hago el día, la hago de pedo.
Me burlo, describo emociones, dicto valores, 
refuerzo mis ideas, sugiero, critico.
Doy lecciones de moral.
Impongo 
¿Comparto? 
"No lo sé, sólo escribo". 






Sunday, November 21, 2021

Preguntas sobre la muerte

 Estamos aterrados por morir...

Sabemos que un buen día va a pasar, podría ser ahorita mismo si yo así lo deseará. Siempre es un buen día para morir. Mueren las plantas y las mascotas, así como muere mi ánimo por el conocimiento. Todo a nuestro al rededor es, existe, lo experisentimos. La muerte es algo que puedes comprobar. Matando una mosca, intoxicando con veneno especializado a un mosquito, aplastando una cucaracha en la cocina. Nada se resiste a la muerte. Ni siquiera las religiones se resisten a la muerte; en México, se hace cada vez más grande el número de seguidores de la Santa Muerte. Es algo que todos reconocemos, que sabemos que pasa, que pasará, que nos pasará, que me pasará. Entonces, ¿por qué no sabemos morir? Incluso existe una disciplina en desarrollo que nos enseña a morir, la tanatología. La tragedia es el mercado de trabajo de estos técnicos en morir. Le enseñan las técnicas del "dejar ir" y de la aceptación al futuro difunto y a los familiares de este. ¿Qué técnicas son estas? ¿por quién fueron legitimadas? ¿hay tanatología por regiones? ¿importa donde existió la persona? ¿Quién le enseñó a morir al técnico en muerte? ¿y a su maestro en muerte? ¿Cómo se aprende a morir? 

Será la última cosa que hagamos en esta vida, morir. No importará si nos evalúan bien o no. Si repruebo o no en mi competencia al morir. Ya no va a importar ninguna de esta convencionalidades. Entonces pregunto ¿por qué no sabemos hacer esa última cosa, que todos los organismo vivos haremos algún día? Y hablando de organismos vivos ¿Cómo mueren los animales no humanos? La etología puede aportar algo de luz a esta última cuestión. El etólogo observa pacientemente el comportamiento animal, no en la clásica imagen del viejito barbón en ropa de camuflaje, no; más bien el que observa la grabación de un determinado ser vivo en la pantalla por horas, por días. Este se limita a un riguroso ejercicio de descripción de lo que sucede, se consagra en su interior al ideal positivista, pensando que sólo describe la realidad objetiva; que él ni su subjetividad intervienen en la observación y descripción. De cuando en cuando observa animales morir, tal vez analizando las causas, si un depredador le arrebató la vida o si murió de inanición. Apunta estas en un diario de campo, es una recopilación de datos, no es un funeral. El etólogo reconoce la acción de morir por parte del animal. Algunos se dedican a observar estos procesos de muerte. Las cámaras digitales hacen posible un time lapse, de como los cadáveres de animales se reincorporan lentamente a la tierra, agregando nutrientes al suelo, propiciando que crezcan plantas, que se alimente otro animal con ellas... otro más que algún día morirá y repetirá el proceso.

Hemos olvidado como se muere uno, pero aún así quedan remansos de esto en nuestra ideología sobre la muerte. Los rezos repetitivos y prolongados, ahogados en llanto, que pretenden purificar a la persona de su vida pecaminosa, emulan al animal que huele y rodea a su congénere muerto, emitiendo sonidos diversos, similares a un llanto, a un quejido. A partido, se ha marchado, pero ahí sigue. Lo mueve un poco, lo lame, lo huele, lo mira. No lo traslada a otro lado, no construye algo para depositar el cuerpo difunto; no tiene que pagar una mensualidad para que no echen a la fosa común a su amigo que murió. El proceso empírico es más que suficiente. No he leído algún diario de la muerte de ningún animal, me inclino a creer que no podría existir tal cosa (espero la tecnología moderna nunca cometa la estupidez de intentarlo). No se que piense el animal al abandonar el cuerpo de su congénere. No se porque no vuelve cada año y le lleva flores. 

El animal no humano sabe morir, no lo hace estoicamente, ni con base a los procedimientos del Bardo Thodol. Simplemente muere porque simplemente vive. Pero vayamos más lento. Antes de preguntarme ¿por qué no sabemos morir? debí haber preguntado ¿sabemos vivir? ¿vale la pena vivir la vida o no? cuando se responde negativamente a esto ¿es por qué el que respondió la pregunta se pone de acuerdo con sus ideas y entonces decide vivir? ¿nos hacemos en algún momento de nuestra vida esta pregunta? Para Camus este es el único problema serio de la filosofía. Camus murió en un accidente automovilístico, no tengo idea si sabría o no morir el buen hombre. Recurriré a ayuda más contemporánea, más popular, una más conocida por todos. Que tal el capitalismo, lo más vigente e innegable. 

El fetiche que tiene el capitalismo con el crecimiento indefinido es evidente. No tiene un freno para este, el crecimiento económico es lo más deseado por este sistema. Esta falsa proyección de infinitud es similar a la que ofrecían las religiones, que abrían las puertas al infinito reino de Dios, así como Walmart abre sus puertas automáticas al infinito mundo del consumo. ¿Tiene algo de malo el esparcir las ideas de infinitud entre nosotros? ¿para qué son necesarias? ¿de qué me sirve el infinito en un mundo finito? Las aplicaciones matemáticas son una de las respuestas; otra también sería la utopía, alejándose los mismos pasos que damos para alcanzarla. Este sentido de perfectibilidad lo encuentro también en el humanismo, con su proyección de hombre vitruviano, de infinita mejora, en su eterna misión de perfeccionarse para el contentillo de Dios. Sin embargo, además de toda la espiritualidad o función que cumpla lo infinito, nos aleja de esa última actividad en la vida, la finita muerte. Aprender a morir se ha convertido en aprovechar el mes del testamento, en hacer tanto dinero como se pueda en vida, invertir en buenos productos o modelos de negocio; todo con la intención de dejar una buena herencia. Incluso la muerte queda subordinada al capitalismo: en los hospitales particulares, nacer es tan caro que es más barato morir. 

¿Cómo saber vivir en estos días? Dentro del paradigma socio económico capitalista, el saber vivir se juzga sólo desde el factor económico. Aprender a vivir de esta forma no es factible para todos, después de todo, en esta economía deforme, global y vertical, alguien tiene que lavar los platos sucios, limpiar los baños, recoger la basura e incluso vivir en ella. El saber vivir bajo estas condiciones implica desarrollar patologías, enfermedades, destruir el sentido de comunidad, por una excesiva competitividad individual. Para la mayoría de los que habitamos la ciudad, los pobres, no sabemos vivir así. Y que mejor, porque esto hace evidente lo irracional del capitalismo, lo necesario de otro tipo de formas de organización humana. En este régimen corporativo, las empresas nos ahorran la tarea de pensar y hacer. Si no sabes quien eres, no importa, se te venderá un paquete básico de personalidad, con un catálogo amplio de posibilidades: personalidades prefabricadas, que sólo en la ficción es posible que funcionen. 

¿Qué ejemplo podemos encontrar, que no sea del club de Toby del humanismo, que no sea el realismo capitalista, que nos aporte algo al saber como vivir y morir? Me dirigiré más atrás en el tiempo, a las sociedades tradicionales, a los Sioux que habitaron Mesoamérica. La filósofa Karen Warren lo describe de la siguiente manera:

Tras abatir al animal con un flechazo, sin matarlo, hay que tomar la cabeza del animal entre sus manos y mirarlo a los ojos. Los ojos son el lugar donde se halla todo el sufrimiento. Mira en los ojos de tu hermano y siente su dolor. Luego, toma el cuchillo y corta con fuerza debajo de la quijada, aquí, en el cuello, de modo que muera rápidamente. Y mientras hagas esto, pide perdón a tu hermano de cuatro patas por lo que haces. Ofrece también una plegaria para agradecer a tu pariente de cuatro patas por regalarte su cuerpo precisamente ahora, cuando necesitas carne para comer y ropas que vestir. Y prométele que tú mismo regresarás a la tierra cuando mueras, para convertirte en alimento para la tierra y para las hermanas flores, y para el hermano ciervo. Es conveniente que ofrezcas esta bendición al animal de cuatro patas y que, cuando llegue el momento, le correspondas tú con tu cuerpo de esta manera, tal como el animal de cuatro patas da la vida para que sobrevivas.

Estos cazadores imitaban con sus prácticas los procesos de la naturaleza. No podían ser enterrados en un ataúd porque no nutrirían el suelo. No podían permanecer deprimidos o tristes por largo tiempo, pues la generación de vida estaba implícita en el proceso de muerte. No retenían al muerto ni en lo físico ni en la espiritual. Los mundo hipotéticos que hay después de la vida, no sólo han servido para engañar gente, también dieron sentido a la vida de las personas. El proceso de descomposición y nutrición del suelo le recordaba a los Sioux que la vida en el cuerpo material es sólo temporal. No podían desear que volviera a ellos, pues su congénere muerto ya estaba atendiendo otra realidad, una más amplia. Los procesos de vida y muerte en estos antiguos pobladores funcionaban en sincronía con su entorno, con su mundo circundante. De alguna manera también los nuestros: una vida de dolor, represión y confusión, conlleva una muerte similar. 

¿Qué podemos extraer de todo esto? Para empezar, evitar una falsa personalización del problema y por lo tanto, un sentimiento de culpa y tristeza injusto para el que se queda aquí. Reclamar a la gente que no sabe dejar ir, que necesita entrenamiento en tanatología, no es un juicio del todo sensato. Es necesario cuestionar las estructuras sociales que soportan el sistema, así como su fuente de legitimación. Lo principal y más importante es no lacerar la mente. La depresión y la tristeza son condiciones muy convenientes para el capitalismo, ya que mantienen rendida la población hacia el consumo indefinido como puerta de salvación y de vida. Sin duda el pensar como los Sioux, que todo es parte de un gran ciclo de vida y muerte, nos ayuda a sanar esas auto laceraciones emocionales. Dejar ir no porque tienes tú mucho que hacer en la vida y ocupas funcionar bien. No, más bien dejar ir porque la otra persona atiende ahora a una realidad más grande, la del todo, la de la talidad y la unicidad. 

Thursday, November 11, 2021

Patinetas y patinetos

Resulta incompleta la crítica hacia el mundo del skateboarding cuando sólo se toma en cuenta el aspecto deportivo y el estilo. Existen debates en la cultura popular del skate sobre como deberían de ser las patinetas y los skateparks. En cuanto a lo social, la auto crítica del skate es muy pobre, se limita a la estética y a los lugares donde se practica el skate. Algunos pretenden ignorar (por inocencia o deliberadamente) que el skateboarding al igual que muchas otras cosas ha sido absorbido por el mercado. Este último vuelve más accesible las cosas: ahora la experiencia del skateboarding llega a casi todo el mundo. Pero también es una realidad que todo lo que toca el mercado eventualmente lo pudre en significado. Tampoco se trata de recurrir a la añoranza y a la melancolía típica del "patineto" de los 90's, que sin importar que suceda en la actualidad este siempre responderá que en sus tiempos el patinar se hacía por amor y no por una razón económica. Es cierto en los 90's no había sueldos por patinar como los hay ahora, habían regalías por las ventas de determinados artículos pero no salarios como los que ahora perciben algunos patinadores profesionales. Los tiempos han cambiado pero la autocrítica por parte de la comunidad skate parece que se evapora con el paso del tiempo. 

La ausencia de olas y el buscar ese continuum placer de deslizarse fue pauta para el surgimiento del skateboarding. La variedad de diseños en las patinetas hace evidente que hubo más de una perspectiva en cuanto a esta actividad. Surgió la patineta como medio de anarquismo, de protesta, de desdibujar los límites de la propiedad privada con fines lúdicos, en sí como un escape no sólo del océano y sus ausentes olas sino de la realidad misma. Hoy en día ya no hace esto sino que se funde en el crisol del mercado. 

Así como sucede en el surf, la actividad atrajo a los tiburones pero esta vez a unos diferentes, a los del asfalto, los de los negocios. Así el skateboarding y su popularidad dio apertura a distintas "marcas" que pretendían vender la experiencia de patinar con un rótulo específico. Si no había espacio para todos en el skateboarding primigenio, eventualmente se abrió en el mercado. Ahora tenemos marcas para la mujer, el deportista, para el borracho miado, para el artista, para el rebelde, para el adrenaline junkie, para el rockero, para el hippie, para el amante de los animales, para el transgenero,  en fin la lista es larga. Curiosamente lo que diferenciaba a uno de otro era su supuesto "estilo". Lo evidente sería que el estilo hace referencia a los trucos que hace un patinador y como los hace, pero no, la comunidad de patinetos también considera en sus juicios del estilo las cosas que se patinan, las arquitecturas en las que se desliza el o la skater (o el pronombre que se elija, no importa, el mercado tiene para todes). 

Pareciera ser que la actividad abarca un sin fin de posibilidades, convirtiéndose en un referente de divergencia social. Sin embargo, vale la pena cuestionar: ¿Qué tan divergente es el skateboarding?  Lamentablemente no mucho, veamos por qué. Los actuales profesionales de la patineta son así nombrados por una empresa que toma en cuenta la popularidad y el trabajo del individuo como patinador. Estas empresas o marcas son las que deciden quien es profesional, quien tendrá su nombre en una de las piezas que conforman la patineta. Aparentemente las magnánimas empresas deciden objetivamente quien se vuelve "pro" y quien no, pero no es así. Al estar inscrito en el mercado, el skateboarding no escapa de la lógica que ahí rige. Las patinetas que son "pro model" se venden a un precio mayor: es necesario pagar por la elección del arquetipo de nuestra preferencia. Al ser este el elemento de mayor valor económico para la marca, esta lo procura, lo cuida, trata de no agotarlo. Por eso las marcas no convierten en profesional a nadie, solamente regulan la oferta de sus "pro models" con base a la demanda, con el único objetivo de no saturar su mercado. Por más bueno que seas en la patineta puede que jamás seas profesional si esto no lo decide una marca. Esta búsqueda de validación existe en otras esferas de la vida y en una era donde el mercado absorbe casi todo aspecto de ésta, todo se reduce a si se consume o no determinada cosa. 

Los nuevos empresarios del skate notaron este fenómeno por lo que decidieron trabajar en generar patinadores profesionales. Este ejercicio se toma como un supuesto apoyo, que lo es en parte pero no deja de ser una estrategia de mercado. Ningún empresario de ninguna clase se arriesgaría a implementar alguna estrategia sin saber antes que esta le va a remunerar en un futuro. Los patinadores celebran estos nombramientos con sus camaradas de maneras muy particulares, con una especie de fiesta sorpresa. El anarco patineto recién hecho pro responde a esto con un: mientras pueda seguir haciendo lo que amo, no importa, de todos modos todos nos vendemos. Es más fácil aceptar el lema neoliberal del individualismo que sugerir una alternativa de colectividad lúdica, así de "divergente" es el skateboarding socialmente hablando. 

Los colectivos skate abundan actualmente, estos eligen sus nombres basados en una supuesta irreverencia jocosa o alguna frase pegajosa. Lucen como si lo único que les importara fuera divertirse con sus amigos, como si en realidad no procuraran establecer las bases de un negocio. Apoyar a estos colectivos y no a las grandes marcas así como comprar local son algunas de las frases que utilizan los nuevos patinetos alternativos... como si esto fuera en verdad una propuesta para salvar la supuesta pureza del skate. 

La llegada de nuevas tecnologías audiovisuales cambió la forma en la que se divulga el skateboarding, de un video cada año o medio año pasamos a "insta historias" diarias donde los patinetos muestran su supuesta "skate life". Esto transformó también la idea de arquetipo, de un inalcanzable internacional a uno local. No importa a cual nos consagremos, no importa de quien decidamos copiar el estilo ni a quien le demos like; tampoco importan los gráficos en la madera, los diseños, las firmas, los trucos que hagan, los spots que patinen, el país de origen; lo importante es que pase lo que pase consumamos, que sigamos comprando. Actualmente el skateboarding es una actividad económica más que un deporte, más que un estilo de vida, más que una supuesta filosofía de vida. El mercado lo absorbe por completo a la par que a los movimientos sociales. 

Pensar en una patineta que dure más sin sacrificar la seguridad del patinador, pensar en un sistema de ayuda mutua para los que quieren iniciar a patinar y no tienen como, pensar en divulgar sin vender, pensar sin marcas son ideas poco populares entre los patinetos. La hegemonía dominante se ha encargado de controlar esta actividad, de legalizarla e incluso de volverla un deporte olímpico. Algunos brasileños promulgan "que el skate se vuelva ilegal otra vez" y con mis reservas, acepto su propuesta, si por ilegal entendemos no corporativo ni empresarial, no sujeto a las leyes de mercado, no institucionalizado. 

El skateboarding ha tenido grandes cambios en todo sentido pero sin duda el que lo haya absorbido el mercado es uno de los más grandes y menos criticados. Pasamos del 900 de Hawk al 1080 de Khury a sus 11 años. El prestigio de un truco ya no existe, ha surgido una gran diversidad de estos así como de los patinadores que los realizan. La excesiva creatividad del skateboarding no compensa la nula acción autocrítica de este. Lo común en la comunidad skate es que todos consumimos y que todos perseguimos el individualismo impuesto por las empresas. Esta actividad tan rica y tan llena de emociones vale la pena preservarla pero fuera de una lógica de mercado. Vale la pena romperse la cabeza no sólo haciendo trucos sino pensando nuevas formas de mantener las actividades lúdicas que tanto disfrutamos.

Friday, September 10, 2021

La medusa eterna: transhumanismo, extropía y tecnología.

Iniciaré por reconocer que el movimiento transhumanista es un fenómeno de considerable diversidad; contiene múltiples corrientes, cada una con enfoques diferentes, aunque también comparten ciertos ideales. Antonio Diéguez en su libro "Transhumanismo, la búsqueda tecnológica del mejoramiento humano", describe los distintos tipos de transhumanismo, sus semejanzas y diferencias. Tal como el título del libro, el transhumanismo es el intento de transformar sustancialmente a los seres humanos mediante la aplicación directa de tecnología. Ya conocemos algunas de estas tecnologías: el marcapasos, una prótesis dental, el remplazo de algún miembro del cuerpo, anteojos para ver mejor etc. Un ejemplo más reciente es Neil Harbisson, que se denomina así mismo como un ciborg. Neil posee una antena auditiva que le permite oír las distintas frecuencias del espectro de colores, desde el infra rojo hasta el ultravioleta. Todo esto nos es familiar (quizá exceptuando el ejemplo de Neil), son tecnologías que tienen años entre nosotros, a las cuales se van sumando los constantes hallazgos de la ciencia biomédica y biotecnológica. 

Entre las variedades de transhumanismos, resalta como la más radical aquella que propone la creación de un ciber-organismo, o incluso la existencia de una nueva especie a partir de la hipotética fusión entre mente y máquina. La intención de este movimiento es superar las supuestas "limitaciones" que la naturaleza nos ha impuesto. A pesar de sonar a ciencia ficción, la propuesta es más real de lo que podríamos pensar, después de todo ya existe la asociación mundial transhumanista (Humanity Plus). Este transhumanismo tecnocientífico promete incluso la superación de la muerte, la posibilidad de habitar lugares fuera del planeta tierra, en resumen, un progreso continuo e ilimitado. 

Un concepto clave para este tipo de transhumanismo es el de extropía, que alude o intenta funcionar como un concepto que se opone a una de las características intrínsecas del universo llamada entropía. El progreso infinito del que habla este transhumanismo tiene su base en esta llamada extropía. En el área de la informática, este término se refiere al ordenamiento de información en el ciber espacio.  Por su parte, la entropía refiere a una magnitud física, refiere a lo irreversible en los sistemas termodinámicos. Un sistema termodinámico se considera una parte del universo que se escoge para ser estudiada por la termodinámica, la cual estudia la energía y sus manifestaciones. La palabra entropía procede del griego (ἐντροπία) y significa evolución o transformación. Resulta lógico entender porque el campo de estudio de la termodinámica es tan amplio, todo en el cosmos cambia o está sujeto a un proceso de transformación. 

A pesar de que los transhumanistas usan el término extropía como un símbolo de progreso continuo, es difícil pasar desapercibida la contradicción que resulta al comparar este progreso con la ineludible "fecha de vencimiento" inherente en todo lo que constituye el universo. Las supuestas "limitaciones" impuestas por la Naturaleza parecen ser cuestiones como la muerte, el envejecimiento y las habilidades que poseen otras especies que nosotros los humanos no. La Naturaleza vista así, parece como un ente injusto, que reparte habilidades o características para la vida, a manera de Prometeo y Epimeteo repartiendo poderes a las criaturas de los dioses. ¿Qué es este supuesto límite impuesto por la Naturaleza? Es en realidad un delicado equilibrio, una estrategia evolutivamente estable, la forma en que se organiza físicamente la realidad. Parece un tanto arrogante el corregirle la plana a la realidad material desde la que experimentamos la existencia. 

Las promesas del transhumanismo científico reposan sobre este pensamiento altivo de sobrepasar el balance físico que existe en el universo. Con respecto a la superación de la muerte, Nick Bostrom alude a una fábula llamada "el dragón tirano". Esta fábula compara la muerte con un dragón, el cual mantiene bajo opresión a la humanidad, demandando un suministro diario de personas como tributo. Los humanos, cansados de este tributo diario (muertes), deciden implementar un plan para acabar con el dragón y así, sin más limitaciones, dirigirse a una era de paz, prosperidad y progreso. La historia recurre a exaltar las emociones humanas para convencernos de que la muerte no nos permite vivir nuestras vidas plenamente. Lo que en realidad hace es tomar una característica intrínseca de la vida y convertirla en una supuesta limitación tiránica, manifestada a través de una criatura mítica. Bien podríamos tener al Kraken de la excreción o el demonio del nacimiento, resultaría la misma fórmula que utiliza Bostrom. 

Tenemos ejemplos sorprendentes de organismos que pareciera que no mueren o que han descifrado la forma en que funciona la vida y la muerte. Las medusas (Turritopsis nutricula) son animales que poseen capacidades sorprendentes, tanto de regeneración como de longevidad extensa. Estas capacidades no fueron desarrolladas en laboratorio, sino a través de un extenso periodo de selección natural, desarrollando mejores condiciones de adaptación a su entorno natural, como consecuencia de una estrategia evolutiva estable. La lección aquí no es buscar los genes que permiten esto e implantarlos en los humanos. Lo que resalta es la completa adaptación de la medusa a su entorno natural y como esta armonía favorece ciertas condiciones con relación a la vida del organismo. 

Nuestro hábitat no es el de las medusas, de hecho, posee cada vez menos una base natural. Esta sobre-naturaleza en la que habitamos existe gracias a la reforma que imponemos al ambiente, que es la técnica. De acuerdo con Ortega, más que satisfacer las necesidades básicas (para eso bastaría el mero instinto animal), el principal objetivo de la técnica es la satisfacción de lo objetivamente superfluo. Un aspecto que se critica del pensamiento de Ortega es que además del humano, otros animales también poseen técnicas. La construcción de un nido, las madrigueras bajo tierra, las varas que usan algunos primates para extraer termitas, todos son ejemplos de ésta. Lo que quiero resaltar es la base natural de estas técnicas y ambientes. La utilización de técnicas no destruye el equilibrio ambiental en el caso de los animales no humanos. En nuestro caso vemos exactamente lo contrario, los ambientes tecnologizados que habitamos amenazan cada vez más el equilibrio ecológico del planeta. Las ideas del transhumanismo tecnocientífico procuran ensanchar la base tecnológica de nuestra vida, acción que nos pondría en la dirección de una crisis ambiental. Organismos que han tenido más éxito que nosotros en la selección natural apuntan a lo opuesto: preservar la base natural que da sustento a la vida.

La técnica que hace posible lo superfluo, eso sin lo que la vida no merece la pena vivirla, tiene que imaginar una nueva forma de equilibrio entre tecnología y el medio natural. Tal vez si miramos más hacia los ejemplos de adaptación de organismos vivos y menos hacia los sueños místicos que yacen en el centro de nuestra empresa tecnológica, podamos encontrar pistas para ello. Al parecer nos pensamos superiores a nuestros antepasados, los consideramos primitivos e ignorantes, a pesar de que nuestra habilidad para adaptarnos al medio ha mermado considerablemente desde el Pleistoceno. Aun así, decidimos creernos instrumental y tecnológicamente mejores. No se trata de abolir la tecnología, se trata de reorientarla a propósitos más mundanos. Me rehúso a pensar que solamente nuestra tecnología puede dañar el medio en el que vivimos, debe haber mejores formas de utilizarla, redirigirla hacia el equilibrio ecológico. Tratar de ensanchar la base natural de la sobre-naturaleza que habitamos.

 


Therians: the chameleon

It generally starts as something private and evolves into something public but it's not always the case, some addicts remain in the shad...